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Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola son la fuente específica y el instrumento característico de nuestra espiritualidad.
Los rasgos de la cristología ignaciana configuran el estilo de vida CVX: austero y sencillo, solidario con los más pobres y con los marginados, integrando contemplación y acción, en todo amando y sirviendo en la Iglesia, y con discernimiento. Esta cristología ignaciana brota de la contemplación de la Encarnación, donde se manifiesta la misión de Jesús; brota de contemplarlo a Él, enviado por el Padre para salvar al mundo, y que escoge y llama personalmente a colaborar con El de entre aquellos que se reconocen débiles y pecadores. Surge del seguimiento de Jesús, Rey eternal, que se despojó de sí mismo para llevar una vida de pobreza y humillaciones; de la unión con Él en su pasión y resurrección, donde se manifiesta la fuerza del Espíritu que da forma a la Iglesia como Cuerpo de Cristo.
Los Ejercicios Espirituales se realizan una vez al año, y pueden llegar a durar varios días; todos los
miembros de una comunidad deben realizarlos en el momento que deseen.
También existe la opción de que la comunidad entera a la
que pertenecen realize un retiro común.
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